Una caldeada sesión del Cabildo..

 

 

TacuaryHace 203 años, 28 de marzo de 1811, se reunía extraordinariamente el pleno del Cabildo, Justicia y Regimiento (*) de Asunción a fin de resolver la incómoda pregunta que en forma de murmuración se había rápidamente esparcido en la ciudad apenas se tuvo conocimiento de la victoria en Tacuary: ¿por qué el general Cabañas fue tan generoso con Belgrano?

La capitulación concedida a Belgrano en Tacuary sería el estigma que perseguiría a Cabañas hasta el final de sus días. A más de las duras críticas que le llovieron por parte de los realistas (españoles europeos) y diversos sectores de la sociedad, debió soportar censuras hasta de su propia familia. Comenta, al respecto, su sobrino Manuel Pedro de la Peña (polémico compatriota que desde Buenos Aires despotricaba contra el gobierno de don Carlos Antonio López bajo el seudónimo de “el ciudadano paraguayo”), cuya madre era hermana de Cabañas, que: “Cuando las capitulaciones de Cabañas con Belgrano, Gamarra y don Pío [Ramón Pío de la Peña era su padre] eran opuestos a que se le dejase salir del país con las armas al enemigo, pero como no lo consiguieron, don Pío quebró enteramente con su primo político Cabañas, y desde entonces cortaron toda relación de parentesco y amistad”. Tampoco lo olvidaría nuestro prócer Mariano Antonio Molas, quien a más de 30 años de la acción, recordaba todavía con enojo que Cabañas “no tenía facultad, ni estaba autorizado para celebrar ni ajustar tratados ni convenciones con Belgrano, sino apenas para concederle su retirada libre”.

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